Como cada mañana odio despertar y no saber cómo llegue a este lugar, si justo unas horas antes estaba a tu lado con miles de sonrisas en el aire, junto al mar donde las olas se llevaban los prejuicios y los problemas se mezclan con el agua hasta desaparecer y esas mismas olas regresaban con un puñado de exoesqueletos que en su interior concentraban ilusiones, sueños y muchas promesas que juramos cumplir; la única pelea que teníamos en ese instante era por atraparlos antes que el otro y claro antes de que se perdieran en la inmensidad.
Reímos y disfrutamos ese momento como si fuera el ultimo que pasaríamos juntos, cuando de pronto "La adornada de cascabeles" se deja ver a espaldas de nosotros reflejando sus destellos en aquellas aguas; ahora ya de color rojizo y fue en ese momento cuando nos detuvimos a contemplar tan dichoso suceso, un par de camastros se hicieron cómplices del silencio y testigos del clamor de nuestros corazones queriendo unificarse. En ese preciso segundo la realizad se apodera de mi con los rayos del sol iluminando mi rostro y así despertar con tu nombre en mis labios y maldiciendo que todo eso fue un sueño. Sueño que “Como siempre me toca olvidar”.
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