Tengo un sin fin de
razones por las cuales moriría por un beso tuyo y un puñado más que pondría en
tus manos para que fueras tú la que tomara la decisión de acabar con mi alma. Pero estoy
seguro que tu no podrías elegir alguna y la única razón la describe tu mirada,
" Ya no hay o es que nunca hubo ese brillo que reflejara mi alma”.
Sería cobarde mi
decisión de alejarme sin luchar por ello o quizás inteligente al darme cuenta
que tu bienestar y que en todos tus sueños yo no figuraba en la más mínima
ocurrencia. Aunque desde un principio me di cuenta de tu indiferencia trate de
hacer agradables nuestros encuentros, desde la fragilidad de un simple mensaje
por la mañana que deseaban que millones de sonrisas inundaran tu corazón;
hasta pedirte por no decir "Suplicar" cada semana sólo unos minutos
de tu atención.
Despertar en esta
realidad me conlleva a pensar en todo lo que hice a tu lado y todo lo que
podría hacer o incluso todas esas acciones frustradas por tu indiferencia que ya no
tenían el sentido de ser.
Después de tomar dos
tazas de lo que es mi inspiración con un toque de cafeína, me di cuenta que me
toca tomar las acciones que el destino tiene preparas para mí y que tu infinito
orgullo junto con la mediocridad del mío, nos alejaría por mucho tiempo o
quizás nunca se volverían a cruzar nuestras miradas. Sin embargo con el mundo
en tus manos me dejas unos de los más lindos recuerdos que permanecerán en mi
mente.
(Arturo Bernal. 07/2016)
